

Al igual que casi todo en esta vida, las marcas de golf van y vienen, suben y bajan, y en definitiva están -como todo hijo de vecino- expuestas al devenir del mercado. Por ejemplo, muchos recordaréis que hace unos cuantos años no tener un wedge Ben Hogan era excusa suficiente para convertirse en una especie de paria social en lo que a golf se refiere. Pero como digo, las cosas no suelen permanecer estables…
Me acabo de enterar de que Callaway Golf ha vendido precisamente la otrora deseada marca Ben Hogan. Cierto es que para el caso que la hacían lo mejor era venderla. Es más, si somos sinceros lo único que quería Callaway cuando compró en 2003 la marca Ben Hogan era tener Top Flite que estaba incluida en el “paquete”. En cualquier caso, supongo que aprovechando los cambios “estructurales” que está acometiendo la marca, han decidido dejar de apostar por Ben Hogan (lo habían hecho alguna vez?) y centrarse en otros asuntos.
Lo más curioso de todo es que no es la primera vez que la marca tropieza con la misma piedra, pues ya su fundador Ely Callaway (que todo sea dicho, si se levantara de la tumba volvería a caerse en ella al ver como está el mercado del material de golf) compró los derechos de la marca Bobby Jones aunque finalmente volvió a ser recuperada por los herederos del susodicho Jones.